El documento vaticano denuncia la ineficiencia de las políticas migratorias que se basan en el rechazo y en la “defensa” de las fronteras
ALESSANDRO SPECIALE
ROMA
Los católicos deben hacer mucho más para acoger y proteger a los refugiados y a todos los que piden asilo, sobre todo en un escenario social en el que la solidaridad a menudo ha dejado su puesto a la indolencia y la hostilidad, en el mejor de los casos, o al racismo sin máscaras, en el peor. Este es el punto de partida que debe mover a “Acoger a Cristo en los refugiados y en las personas desarraigadas por la fuerza”, documento conjunto de los Pontificios Consejos de la pastoral para los migrantes e itinerantes y “Cor Unum”, que traza las «directrices pastorales» de la Iglesia ante un fenómeno que involucra a casi 100 millones de personas en el mundo.
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Acoger a Cristo en los refugiados y los desplazados, misión de la Iglesia
«Queridos amigos, nunca olviden la carne de Cristo, que está en la carne de los refugiados: su carne es la carne de Cristo»... Esta exhortación del Papa Francisco, a los participantes en la plenaria del Pontificio Consejo para los Migrantes e Itinerantes, resuena en el documento del mismo dicasterio presentado este jueves con el título: «Acoger a Cristo en los refugiados y en los desplazados forzosos. Orientaciones Pastorales». Reiterando el magisterio pontificio se recuerda que a lo largo de toda la historia, la Iglesia ha estado cerca de los pueblos en movimiento por medio de diversos proyectos y servicios, cono asistencia directa proporcionándoles alojamiento, alimentación, atención médica y programas de reconciliación, así como diferentes formas de asesoramiento. Mediante estas intervenciones el objetivo de la Iglesia es ofrecer a los refugiados, a los desplazados internos y a las víctimas de la trata, una oportunidad para recuperar su dignidad humana trabajando de forma productiva y asumiendo los derechos y los deberes del país que los recibe, y sin olvidar nunca alimentar su vida espiritual.

El equipo de la Misión Scalabriniana Ecuador, está conformado por un grupo de personas de varias nacionalidades que tienen en común su interés en ayudar al prójimo así como la creencia en el derecho de la movilidad humana.
“La patria es la tierra que nos da el pan”.
Una de las frases del Beato Juan Bautista Scalabrini, que guía nuestro trabajo.
ECUADOR: LAS VÍCTIMAS DE TRATA SON EXPLOTADA
Publicado em 27 de Maio 2013
Colta, Guamote y otras 11 parroquias de Chimborazo son zonas vulnerables a la trata de personas, especialmente de menores que son explotados de forma laboral.
De estos sitios "sale una gran cantidad de migrantes y el lugar donde más casos por desaparición se han reportado", revela el último informe elaborado por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
El Diagnóstico sobre trata de personas en los cantones Colta y Guamote, un documento, de 64 páginas, detalla que los supuestos tratantes son "gente que está recorriendo las comunidades como comerciantes y están observando cuántos niños existen en la casa".
Movilidad Humana y Educación
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La MSC, en coordinación con CRS hizo un diagnóstico en la frontera norte del Ecuador en el año 2005 e identifica la necesidad de intervención en el tema de educación, para que NNA en situación puedan acceder y permanecer en el sistema educativo. Es a partir de ahí que empezamos el trabajo, juntamente con varias organizaciones de la sociedad civil para concretar propuesta que ayudara a este fin.
En este año 2013 la MSC trabaja con 30 Centros Educativos de las Provincias de Esmeraldas, Sucumbíos, Carchi, Imbabura y Pichincha. Llegamos a 11000 estudiantes y 700 maestros y maestros con actividades de capacitación, integración y apoyo con materiales didácticos.

